APRENDÍ QUE LA COMPARACIÓN ERA NORMAL.
Pero no lo es, y mata.
Okey, quizás exagere, no mata pero si daña mucho y en mi opinión en mas de una forma.
Hace un tiempito atrás me llamo la atención todo este boom del amor propio, todos lo profesaban y decían dicen que es super importante,aceptarse tal cual es y todo ese cuento del que más de alguno ya ha oído ¿no?
en realidad no se absolutamente nada más que como ya dije "hay que aceptarse". Cuando vi que mucha gente que sigo en instagram publicó en sus historias miles de estos post invitando a aceptarse, promoviendo el dejar de lado los estereotipos se me prendió el foco💡 y comencé a preguntarme cuando partió mi inseguridad.
Quizá aquí no empezó todo pero es donde de forma consciente entendí muchas cosas del amor por mi misma y la infinidad de inseguridades que tengo.
Así empieza la historia...
Tengo una prima de mi misma edad y somos super amigas desde chiquititas, nos llevamos por unos meses. Y ahí esta el problema, físicamente somos completamente distintas; ella es alta desde siempre y flaca, yo por otra parte siempre he estado debajo de la media, siempre estuve con pastillas para crecer-quiero aclarar que no me molesta mi altura, aunque antes si lo veía como un problema-, y tampoco era flaca,flaca.
Cuando tenía seis años no le veía el problema a esto, a ser distintas, mi única preocupación era jugar,jugar y jugar cada domingo que nos veíamos.
Y la pregunta es, ¿que paso?
Mi tía abuela, paso. Quiero creer que ella ni siquiera entendía que era lo que estaba haciendo en mi cabeza, porque tal vez a ella también la compararon.
Los comentarios era simples, sin ninguna maldad; partieron con el físico, algo que si te pones a pensar una niña de seis años no puede cambiar, pero luego, a medida que fuimos creciendo ya no solo comparaban nuestra estatura, siguieron las notas, las actividades extra programáticas, los amigos, el saber inglés y así sin darme cuenta, comencé a cohibirme más, llegaba el domingo y cruzaba los dedos para que mi prima no estuviera ¡Y ESO QUE AMABA PASAR TIEMPO CON ELLA!, pedía al cielo que mi tía no dijera nada respecto a mi y como no era alta.
También entendí que a mi prima tampoco le gustaban las comparaciones, así que comenzamos a decir que "somos distintas personas", pero el bichito de no ser suficiente ya estaba en mi cabeza y yo ya no solo me comparaba con ella, sino que con todas las personas que conocía, ya no era el físico solamente, siguió la actitud, la personalidad, la forma de hablar, las actividades que hacían.
Entre en un circulo vicioso donde quería ser cualquier persona-quizá ser un poco el monstruo de frankenstein- más que yo misma y no lo vi hasta hoy.
Nunca me gustaron las comparaciones, el hablar mal o el criticar, pero no voy a ser cínica y decir que quizá nunca las use o hice algo así, hasta el día de hoy es difícil dejar hábitos que me hicieron ver que eran normales.
Uno siempre se compara, y el que dice lo contrario miente; nos comparamos con los hermanos, con las amigas, incluso con los papas-son muestro punto de referencia de lo que haríamos o no en un determinado momento-.
Todos nos comparamos alguna vez y creo que nadie nunca le toma el peso o el daño que generan hasta que es muy tarde.
Hoy, trato de conocerme, aprender que aunque puedo parecerme en algunas cosas con un montón de personas hay algo en mi que me hace única; trato de ignorar todo lo que aprendí de compararme con la gente a lo largo de mi vida y aceptarme y aunque suene cliché ser la mejor versión de mi. Pero es difícil y no voy a negar que siempre estoy mirando para el lado, pero voy practicando.
xoxo
Javs
Cuando tenía seis años no le veía el problema a esto, a ser distintas, mi única preocupación era jugar,jugar y jugar cada domingo que nos veíamos.
Y la pregunta es, ¿que paso?
Mi tía abuela, paso. Quiero creer que ella ni siquiera entendía que era lo que estaba haciendo en mi cabeza, porque tal vez a ella también la compararon.
Los comentarios era simples, sin ninguna maldad; partieron con el físico, algo que si te pones a pensar una niña de seis años no puede cambiar, pero luego, a medida que fuimos creciendo ya no solo comparaban nuestra estatura, siguieron las notas, las actividades extra programáticas, los amigos, el saber inglés y así sin darme cuenta, comencé a cohibirme más, llegaba el domingo y cruzaba los dedos para que mi prima no estuviera ¡Y ESO QUE AMABA PASAR TIEMPO CON ELLA!, pedía al cielo que mi tía no dijera nada respecto a mi y como no era alta.
También entendí que a mi prima tampoco le gustaban las comparaciones, así que comenzamos a decir que "somos distintas personas", pero el bichito de no ser suficiente ya estaba en mi cabeza y yo ya no solo me comparaba con ella, sino que con todas las personas que conocía, ya no era el físico solamente, siguió la actitud, la personalidad, la forma de hablar, las actividades que hacían.
Entre en un circulo vicioso donde quería ser cualquier persona-quizá ser un poco el monstruo de frankenstein- más que yo misma y no lo vi hasta hoy.
Nunca me gustaron las comparaciones, el hablar mal o el criticar, pero no voy a ser cínica y decir que quizá nunca las use o hice algo así, hasta el día de hoy es difícil dejar hábitos que me hicieron ver que eran normales.
Uno siempre se compara, y el que dice lo contrario miente; nos comparamos con los hermanos, con las amigas, incluso con los papas-son muestro punto de referencia de lo que haríamos o no en un determinado momento-.
Todos nos comparamos alguna vez y creo que nadie nunca le toma el peso o el daño que generan hasta que es muy tarde.
Hoy, trato de conocerme, aprender que aunque puedo parecerme en algunas cosas con un montón de personas hay algo en mi que me hace única; trato de ignorar todo lo que aprendí de compararme con la gente a lo largo de mi vida y aceptarme y aunque suene cliché ser la mejor versión de mi. Pero es difícil y no voy a negar que siempre estoy mirando para el lado, pero voy practicando.
xoxo
Javs
No hay comentarios.:
Publicar un comentario